Corbalán: “Los valores del jugador son los valores de la persona”

19 abr Corbalán: “Los valores del jugador son los valores de la persona”

Juan Antonio Corbalan San Viator Baloncesto

Juan Antonio Corbalán: “Los valores del jugador son los valores de la persona, yo los mamé de este colegio y le estaré eternamente agradecido”

Un caballero, un señor como pocos. Toda la vida escuchando esas palabras sobre el antiguo alumno más ilustre que ha pasado por nuestro colegio. Antes leyenda del baloncesto de una inolvidable generación que enamoró a todo un país, ahora médico, y siempre del Sanvi. Juan Antonio Corbalán.

“Antes de empezar la entrevista podríamos dar una vuelta para ver cómo siguen la montaña y los patios”, allí donde aprendió a botar el balón de tal manera que, como contaba orgulloso Pepe Domaica,  llamó la atención del mítico entrenador estadounidense Bobby Knight. “Alrededor de estas canastas del patio de los mayores se juntaban más de 500 personas los domingos por la mañana para vernos jugar, éramos uno de los mejores equipos de Madrid”. Desde la montaña ve los edificios cercanos: “Pasábamos aquí el día entero, el colegio era una prolongación del cuarto de estar de mi casa, también íbamos a la Bodega La Amistad”. Mientras tanto, por el patio y la montaña corretean muchos niños en sus entrenamientos:”Es una maravilla cómo ha quedado el colegio tras la obra del pabellón.  Es una suerte entender que el deporte a cualquier edad es una absoluta inversión de salud física y emocional. Yo he hecho toda mi vida mucho deporte y muy variado, no lo he abandonado, pero quizás el deporte me esté abandonando a mí, por culpa de mis rodillas”, explica Corbalán.

“Los niños y jóvenes con covid son portadores de enfermedad y muerte aún siendo asintomáticos”

Surge el tema del covid, y como médico pide: “Sentido común, sentido de prudencia, hacer caso a las autoridades, respeto a las distancias y mascarillas. Hay que priorizar todo eso antes que otras muchas cosas, por ti mismo y por los demás. Los niños y jóvenes son portadores de enfermedad y muerte aún siendo asintomáticos”

Ya en el Aula Magna reconoce al instante su orla, la del 70-71. “Ésta es, aquí estamos, yo era de la letra A, ese soy yo, ese es arquitecto, ese periodista, ese era piloto y se mató, ese otro médico…sigo teniendo contacto con muchos, les quiero mucho”.  “Mi primera clase de párvulos estaba en la primera planta, la primera a la izquierda, con el padre Bienvenido. Y me tuve que ir en 1971 a hacer el Preu (actual 2º Bachillerato) cuando me ficho el Real Madrid, ya que tenía un convenio con el colegio Claret. Fue el año más duro para mí, salí de vivir toda la semana aquí y pasé a un colegio lejos de casa, 6 horas diarias de entrenos, llegaba reventado a casa a la 1 de la mañana, pero tenía mucha ilusión, ya se sabe que un buen qué facilita cualquier cómo”.

Como estudiante, Corbalán se reconoce bueno pero no brillante: “Siempre estaba entre los 10-12 mejores de la clase, pero el año del preu suspendí  2 asignaturas en junio por el tremendo ritmo que llevé ese curso. En septiembre aprobé y ya pude entrar en la facultad de Medicina”. “Recuerdo que el fundamento del Preu era muy completo, se estudiaba ciencias y letras, desde química hasta historia del arte, de hecho tengo una mente más de letras que de ciencias, y creo que por eso elegí la parcela de ciencias más humanista, que es la medicina. El gusto por las letras lo desarrollé después, dado que por mi forma de ser me gustan todas las cosas, sobre todo las que más desconozco, me siento un alumno permanente. Creo tener un buen bagaje en filosofía y arte, aquellos cursos tan amplios me han abierto puertas al conocimiento, fue una verdadera suerte, creo que la actual tendencia hacia la especialización precoz es un horror, el pensamiento es algo amplio que sirve y mucho para luego llegar a una parte concreta”.

“No me volví loco, por fortuna mi familia tenía la cabeza muy buen puesta”

En 12 meses pasó del Sanvi a ser olímpico en Munich 72, donde vivió en primera persona dos acontecimientos históricos como fueron el atentado de la villa olímpica y la canasta más famosa de la historia del baloncesto en aquella final URSS-USA: “Fue un cambio muy abrupto en mi vida, en solo año y medio, pero tuve magníficos acompañantes en el paso de la niñez a la fase adulta. No me volví loco, por fortuna mi familia tenía la cabeza muy buen puesta. Pasé de un colegio que fue un privilegio a un club que era una maravilla, en el que recibí una enseñanza tras otra, compañeros como Brabender o Luyk fueron como mis hermanos mayores, una verdadera fortuna. En el colegio jugaba con mis amigos a todo lo que se jugara, incluso Don Miguel, al que mando un saludo, me quería fichar de delantero centro, no se me daba mal, de hecho cuando ya me retiré jugué regularmente varios años con los veteranos de fútbol del Madrid con Butragueño, Michel, Amancio… Pero es que el baloncesto se nos dio tan bien que con 10 años ya fuimos al campeonato de España, y al año siguiente quedamos campeones de Madrid de minibasket”.

“Tuve la fortuna de entender mi formación deportiva como una prolongación de mi formación educativa”

Dos mitos se cruzaron: “Yo no coincidí con Pepe Domaica, él estaba en Fátima y justo vino aquí el año que yo me fui, aunque ya le conocía de los partidos contra ellos. Luego tuve mucha relación con él y pude ver la evolución de su enorme legado. Pero el primer impulsor del deporte como trampolín formativo fue el padre José López Cano, todas las clases tenían su balón, su equipo de clase de fútbol y de baloncesto, fue un verdadero vehículo emocional del aprendizaje. Creó en nosotros una competitividad corporativa sana, para generar colaboración y enriquecernos mutuamente. Tuve la fortuna de entender mi formación deportiva como una prolongación de mi formación educativa, con el padre Jesús, el padre José Antonio, el padre Segundo, el padre Norberto…Cuando llegué al Real Madrid ya tenía muchos conceptos aprendidos que me permitieron decir que esos años previos fueron un excelente laboratorio educativo permanente que valía para cualquier actividad de la vida en la que te enfrentas solo, pero donde los acompañantes son muy importantes”.

Y todo sin dejar nunca a un lado sus estudios: “Debido a esa educación deportiva, esa inmersión deportiva, no noté cambio cuando entré al Madrid, mi proceso mental era idéntico, estudiar y entrenar,  mi primera formación seguía siendo los estudios, y nunca tuve que elegir. De hecho, en mi primer contrato, que acordó mi padre con Lolo Sainz, dijo que quería que su hijo siguiera estudiando, siendo la única condición al club que me tenía que pagar cualquier libro que yo pidiera para mis estudios de medicina”. “Yo estaba en un mundo que me podía llegar a cegar, pero mi familia y yo hicimos todo lo posible para que jugar en ese mundo tan atractivo de dioses no me quitara los pies del suelo”.

Como no podía ser de otra manera, su familia fue muy importante para Juan Antonio Corbalán: “Mis padres eran de Caravaca de la Cruz (Murcia), fuimos una de tantas familias obreras emigrantes que vinimos a este humilde barrio en busca de una vida mejor. Mi padre fue piloto republicano, se reconvirtió debido a su enorme valía. Vivíamos por la avenida de Abrantes. Ellos hicieron el grandísimo esfuerzo de meterme en este colegio, el primer recibo fue de 600 pesetas al mes cuando en casa seguro que no sobraba nada. Junto con Fátima y Capuchinos, era el único colegio de nivel del río para arriba”.

“El deportista se cree que el primer éxito es el éxito, y no es así, eso es una casualidad”

Y hablamos acerca de la gestión del éxito: “Un éxito puntual es abrirse una puerta, pero no te da la posibilidad de saber elegir bien después, porque a continuación se va a encontrar otras 7 puertas cerradas, y luego otras 7 etc. El deportista se cree que el primer éxito es el éxito, y no es así, eso es una casualidad. Para poder seguir en el éxito necesitas hacer el trabajo adecuado, estar en el sitio adecuado, con las personas adecuadas y en el momento adecuado, si eso no lo entiendes es que no has entendido nada de la vida. A un deportista actual, con dinero, yo le pido que se forme, que tarde más años, pero que lo haga mejor. Tener dinero no es el éxito, porque si abandona el resto de sus capacidades se está enterrando en vida, en el mejor de los casos será rico pero ignorante, e incluso será pobre e ignorante. Deportistas como Pirri, Pardeza o Butragueño estudiaron tras retirarse, y son ejemplos a seguir”

 

“A los niños hay que enseñarles y hay que exigirles. Y a los padres hay que exigirles para que exijan a sus hijos”

Quiero decirle a los chicos que el día dura mucho, que hay que saber aprovecharlo, yo lo hacía en un viaje en avión o en un hotel, en un día por delante tras entrenar 2 horas, hay que tener la capacidad de ver que puedes dedicarlo a aprender, a disfrutar o a aprovecharlo, que todo cabe, aprovechar el tiempo es una actitud, se saca tiempo. Porque el conocimiento es una parte de la educación, es libertad y cultura, pero lo importante es la actitud, la trascendencia”.

“Hay que hacerle ver al niño el criterio de exigencia y de responsabilidad que tiene por el derecho a recibir una educación”

“La vida del niño es suya, ni de sus padres, ni de sus amigos, ni de sus profesores, ni de los triunfadores ni de los políticos. El niño tiene que usar todo eso como factor de conocimiento para construir la suya. Es muy importante la libertad vital, pero hay que hacerle ver al niño el criterio de exigencia y de responsabilidad que tiene por el derecho a recibir esa educación. El niño es niño pero no es tonto y es responsable a su nivel, yo mismo pasé en un año de ser un niño con todo hecho y monitorizado por mis padres y mis profesores, a ser uno más en un mundo de mayores, y ves que hay niños que asumen esa responsabilidad. Hay que enseñarles y hay que exigirles, los colegios son responsables de ello, y ni qué decir las familias. A los padres hay que exigirles para que exijan a sus hijos, porque si no van a hacer de su hijo un invalido social”.

“Creo firmemente que la docencia es la principal profesión como elemento transformador”

Es indudable que hay una enorme vocación docente en él, puede que también influido por su hermana mayor profesora. No en vano, fruto de esa inquietud y de una permanente actitud de querer aprender y crecer, creó hace años junto con Valdano y Zubizarreta “Make a Team”, para proyectar su experiencia en el deporte en el asesoramiento de empresas: “Reconozco que tengo esa vocación, que como médico también la he ejercido dando clases y conferencias. Creo firmemente que la docencia es la principal profesión como elemento transformador, yo le pediría al profesorado ese concepto de trascendencia e implicación como punto de entrega a la sociedad”.

“Este colegio fue una maravilla desde el punto de vista ideológico”

Le mostramos un mensaje que le manda otro ilustre antiguo alumno y jugador de baloncesto, Carlos Jiménez: “ ¡Hombre, Carlitos, jugadorazo y chaval excelente!”. La pregunta de Carlos es: “¿Juan, en qué crees que te han influido en tu vida profesional los años que aquí viviste?”

“Lo primero que quiero destacar es que ambos, él y yo, hemos sido capitanes de la selección, y ambos con medalla”, cuenta orgulloso. “Claro que aquí aprendí a jugar al baloncesto, pero sobre todo el colegio se ha conformado como parte de mi esencia, sin él yo no hubiera podido ser tal y como soy, aquí di mis primeros pasos en todo, donde vi mis primeras películas, donde entendí lo que era la educación compartida con otros alumnos. Este colegio me dio a mis compañeros, que los quise y los sigo queriendo, conformó mi genética, sin él me costaría mucho entenderme a mí como individuo, por eso le tengo tanto cariño”. “Yo tengo un concepto laico de la educación, pienso que el cristianismo tiene un algo distinto pero que la Iglesia no es modélica en todo, aunque le doy las gracias especialmente por dos cosas: por su labor social en las misiones por todo el mundo, y por la labor educativa en este país en un momento donde hacía falta mucha educación cuando todo el proceso educativo se rompió con la guerra civil. Este colegio fue un ejemplo de cómo, desde el ámbito religioso, se pudo dar la educación más progresista que hubo en aquella época, este colegio fue una maravilla desde el punto de vista ideológico, porque desde un patrón católico religioso, que podía estar metido en las cavernas de una dictadura, tuvieron la capacidad, por elección o por su origen vasco francés debido al padre Luis Querbes, de conseguir transmitirnos a través de los profesores  que se puede ser o no creyente y ser una persona comprometida con los demás con un sentido caritativo de la vida”. “Cuando eras niño no podías entender bien a tus profesores, pero a medida que ha ido pasando el tiempo tú te vas dando cuenta de los perfiles de tus educadores, y eran gente de un calado humanístico enorme, y por eso se lo agradezco mucho”. “Así que Carlitos, haber pasado por aquí no es que me haya influido solo como jugador, los valores del jugador son los valores de la persona, yo lo mamé de este colegio y le estaré eternamente agradecido”

“Aún siendo antiguo alumno me sentía y me siento parte del colegio”

Jamás ha perdido el contacto con el colegio, ha seguido viniendo, siempre generoso y disponible cuando se le ha llamado, como esta vez. Igual que cuando estaba en los mejores años de su carrera en el Madrid, que venía a jugar en las fiestas de octubre el partido profesores-alumnos, haciendo muy felices a todos los alumnos de la época: “Yo no venía por gratitud o cariño, que obviamente lo tengo, yo venía por aquí porque aún siendo antiguo alumno me sentía y me siento parte del colegio, quería venir, era el sitio en el que tenía que estar, era la fiesta de mi colegio y estaban mis amigos, que eran como mis hermanos”

“Quise acabar mi historia en la selección con la camiseta con la que todo empezó”

Acabamos la entrevista con un increíble recuerdo, que es la foto que acompaña este texto. Nos reconoce que no tenía ese documento gráfico a pesar de que lo había buscado, y gracias a la labor de José Luis Toral -periodista, padre y antiguo alumno- podemos darle la sorpresa y regalarle esa foto para la historia. Y es que el día que se retiró de la selección, nada más acabar de colgarse la medalla de plata en Los Ángeles 84, y nada menos que tras jugar contra Michael Jordan, se puso la camiseta amarilla del Sanvi para atender a la prensa. No se puede tener más gratitud y no se puede tener más clase: “Muchas gracias por el regalo, me ha hecho mucha ilusión volver a verme en ese momento. Lo de la camiseta lo llevaba pensado desde antes de viajar a la olimpiada, claro, independientemente de cómo hubiera ido el torneo. Yo intuía que íbamos a hacer un buen papel, pero no tanto. Y quise acabar mi historia en la selección con la camiseta con la que todo empezó”.

Y es que este mes de junio se cumplen ya 50 años que, rumbo a una deslumbrante vida, salió del Sanvi. Pero el Sanvi ya nunca jamás salió de él.

Gracias Juan, por tu enorme EJEMPLO

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